Educador de Calle. Cursos y Formacion

Curso Educador de Calle - Experto en Educacion de Calle

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Mediante la implantación del Educador de Calle en los barrios se pretende atender y prevenir la aparición de situaciones de inadaptación». «El Educador de Calle se introduce en el mundo de los chavales, asumiendo su cultura y su problemática, despertando la creatividad a través del juego, el diálogo y las actividades, intentando encontrar alternativas justas a situaciones injustas (reformatorios, cárceles...) e incidiendo sobre sus causas (desarraigo, drogodependencia, paro, problemática familiar o escolar...). Su trabajo se fundamenta en la prevención de la inadaptación, la predelincuencia y las conductas tipificadas como asociales o desviadas, aunque como meta final tiene el lograr la transformación del individuo y la comunidad» (AA.VV.: «Reflexiones de un Educador de Calle»).
En el campo de las drogodependencias, y más concretamente en los equipos multiprofesionales, no existe tradición de incorporar la figura del Educador de Calle, cuando por otra parte es fundamental tanto a nivel de trabajo preventivo como de recuperación social. La educación de calle permite un trabajo más específico, más cercano a la realidad y con una metodología diferente.

Su propia definición responde al ambiente donde ejerce su trabajo y a la función específica que desempeña y su ámbito de su actuación profesional hace referencia a un tipo de educación no formal. Pero el Educador de Calle es algo más que un técnico, es alguien capaz de racionalizar su propia existencia, contrastarla y proyectarla a los demás para que sean dueños de sus vivencias concretas y de las posibilidades para conseguir conducirse en la sociedad con responsabilidad.



El Educador de Calle está comprometido con el cambio social. Es un inconformista con el sistema. Le interesan los sujetos en particular, pero también la intervención comunitaria, para permitir que individuos que ahora están al margen puedan incorporarse de nuevo al lugar de donde fueron apartados. Por eso se relaciona o compromete con todos los estamentos de la comunidad, a los que trata de informar, orientar, dar pistas, sugerencias e indicaciones de la necesidad de «readmitir» a todos los miembros que adolecen de «escasa educación». Asimismo pedirá que la comunidad se exprese, dialogue, aporte sugerencias y tome iniciativas constructivas en favor de los jóvenes con conflictos cronificados.



Los inicios de la educación de calle partieron de grupos de voluntarios que desarrollaban un trabajo educativo con chavales inadaptados, con fracaso escolar, desocupados, con carencias en cuanto a recursos personales, familiares, económicos, etc. El Educador capta y detecta a la gente que está en la calle en situación de déficit, para estar con ellos, para motivarlos, apoyarlos y ganar su confianza, insertándolos en un colectivo normalizado. El principal objetivo será desarrollar los propios recursos del sujeto hasta conseguir su autonomía personal, con libertad y responsabilidad.

Son los Educadores de Calle quienes conviven cotidiana y asiduamente en contacto directo con la realidad que «sufren» los chavales, con una presencia activa, sin prejuzgar la actuación de los chavales, sino apoyándoles en su desarrollo como personas y ofreciéndoles otras alternativas válidas a tanta desgana, desmotivación y apatía.


La marginación y el conflicto social son producto de un modelo político y económico que genera un tipo concreto de desarrollo cultural y social que crea sujetos incapaces de socializarse adecuadamente. Si a ello unimos la transformación en el mundo de la producción, la progresiva pérdida de la cultura popular, la desmotivación y la impotencia hacia los problemas sociales, las dificultades económicas o las deficiencias de las redes de apoyo, tendremos las claves para entender el por qué de la situación y las pistas precisas para provocar cambios que restituyan el sentido de la vida, de los valores o de la solidaridad.

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La conducta antisocial se refiere a cualquier conducta que refleje el infringir reglas sociales y/o una acción contra los demás. Incluyen una amplia gama de actividades: Agresividad, hurtos, vandalismo, piromanía, mentira, absentismo escolar y huidas de casa, así como cualquier actividad contra el entorno -personas o propiedades-.

Las conductas antisociales van a variar en función de la edad y el sexo.


Se define la aparición de las características de las conductas en función de la intensidad y de su frecuencia, así como la repetición de tales conductas y su cronicidad. Estas conductas pueden incluirse a nivel general como incontrolables y exteriorizables. Al ser detectadas en el seno familiar muchos niños pueden llegar a ser tratados clínicamente -atención sanitaria-, o bien si se exteriorizan en contra de otros, pueden ser detectados a nivel judicial -forma de conductas delictivas-.


En el campo de las drogodependencias, y más concretamente en los equipos multiprofesionales, no existe tradición de incorporar la figura del Educador de Calle, cuando por otra parte es fundamental tanto a nivel de trabajo preventivo como de recuperación social. La educación de calle permite un trabajo más específico, más cercano a la realidad y con una metodología diferente.

Su propia definición responde al ambiente donde ejerce su trabajo y a la función específica que desempeña y su ámbito de su actuación profesional hace referencia a un tipo de educación no formal. Pero el Educador de Calle es algo más que un técnico, es alguien capaz de racionalizar su propia existencia, contrastarla y proyectarla a los demás para que sean dueños de sus vivencias concretas y de las posibilidades para conseguir conducirse en la sociedad con responsabilidad.

La marginación y el conflicto social son producto de un modelo político y económico que genera un tipo concreto de desarrollo cultural y social que crea sujetos incapaces de socializarse adecuadamente. Si a ello unimos la transformación en el mundo de la producción, la progresiva pérdida de la cultura popular, la desmotivación y la impotencia hacia los problemas sociales, las dificultades económicas o las deficiencias de las redes de apoyo, tendremos las claves para entender el por qué de la situación y las pistas precisas para provocar cambios que restituyan el sentido de la vida, de los valores o de la solidaridad.






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Original: http://cursoseducadores.blogspot.com/2013/03/educador-de-calle-cursos-y-formacion.html
Por: Animacion servicios educativos
Publicado: 26.3.2013 @ 09:53