El (rápido) ocaso de un futbolista

    Maria
    • Público
    Por Maria hace 43 días

     

    Me entristece relacionar el nombre Ronaldinho con el tercer significado de la palabra ocaso. Pero, lamentablemente, es así. Me duele porque como seguidor del deporte rey, el brasileño ha sido un artista, tuvo momentos, partidos, de auténtico genio, a la altura del más grande de todos los tiempos. Todavía recuerdo cuando Ronaldinho levantó el Camp Nou por primera vez, tras llegar del Paris Saint-Germain, en aquel partido ante el Sevilla. Perdía el equipo local por 0-1, y a ‘Ronnie’, tras recoger un rechace en el propio campo azulgrana, no se le ocurrió otra cosa que empezar a correr, driblando hasta cuatro rivales, para acabar colocando un increíble disparo, fuerte, un obús, a la mismísima escuadra de la portería sevillista, rebotando en el larguero y muriendo en el fondo de las mallas. Fue memorable. La afición ‘culé’ se dio cuenta entonces que habían fichado a un auténtico crack.


    Colas de vaca, ‘espaldinhas’, elásticas, taconazos para Gio mientras éste recorría la banda, pases en profundidad mirando hacia la grada, faltas directas a la escuadra, goles de todos los colores. El Ronaldinho de los 2 primeros años y medio de la etapa Rijkaard fue increíble, irrepetible. En nuestra retina, todavía, conservamos la imagen del público del Santiago Bernabéu aplaudiendo al astro brasileño, cuando éste sentaba por segunda vez consecutiva a Sergio Ramos y Cannavaro Helguera, y batía cruzando el balón a Iker Casillas, en la noche que los azulgrana jubilaron a los galácticos de Florentino Pérez.


    Sin embargo, ya en la recta final de la temporada en que el FC Barcelona ganó la Champions League, Ronaldinho empezó a renquear, a modificar algo su estilo de juego, menos chispeante, y más estático, salvaguardándose mucho más en su habilidad en el pase que en el regate. Pero el equipo de Laporta logró de nuevo la Liga, y la segunda Champions de la historia, y fue gracias a los Deco, Eto’o y, por supuesto, Ronaldinho.

     

    Si no eres futbolista profesional tu salida al final de la carrera deportiva puede ser especializarte en algun curso deportivo puedes coger ideas en www.escolavitae.com


    He querido escribir este post cuando he visto en los diarios hoy, de nuevo, que a Ronaldinho no lo quieren ni AC Milán, ni Chelsea, dos equipos que hace dos temporadas hubieran dado todo lo que el Barcelona hubiera pedido por el mago del balón. ¿Por qué? ¿A qué se ha debido el ocaso de este tan magno futbolista? Alguien tiene que dar una explicación, o bien él mismo, o bien su representante, o bien Rijkaard, que vio como un jugador se coronaba Rey para pasar en menos de dos temporadas a ser un repudiado. Hemos visto como futbolistas muy grandes han ido perdiendo estrella de manera progresiva (o regresiva, en este caso), pero es que la (casi) muerte de Ronaldinho como jugador se ha producido en menos de 48 meses. Su físico ha cambiado, su estilo de juego, no regatea, ni siquiera lo intenta, ha perdido la habilidad para desenfudar elásticas en el momento más inesperado, y ha perdido el cambio de ritmo que dejaba a sus rivales al paso como si fueran niños.


    Esta temporada, ante el Atlético de Madrid, vimos su último gol, hasta el momento, como barcelonista; una chilena que fue un fogonazo de esperanza en la recuperación del gran ‘Ronnie’. Todo quedó ahí, en una ilusión. Ronaldinho volvió a desaparecer del panorama futbolístico, y ni siquiera en la ‘Seleçao’ lo quieren. Es entristecedor lo que ha ocurrido con este futbolista. Ahora, Txiki comenta que va a ser dificultoso vender a ‘el Gaúcho’, y es que no lo quieren en ningún sitio. Bueno sí, en el City, equipo de media tabla de la Premier… En Barcelona, o donde sea, lo único que espero, y que esperan todos los amantes del fútbol, es que Ronaldinho vuelva a ser el que hizo ganar al Barça dos ligas consecutivas y una Champions League. Por su bien, pero sobretodo, por el bien del fútbol. Que alguien detenga este ocaso…