Discapacidad Intelectual. Discriminacion

DISCRIMINACIÓN A PERSONAS CON DISCAPACIDAD:

El rechazo a estas personas se manifiesta más por sentimientos de pena y de compasión que con rechazo abierto, al contrario que colectivos como, por ejemplo, los delincuentes. Estos afectos de pena suelen ser ambivalentes mezclándose la pena y repulsión. Puede deberse a que socialmente, se nos ha enseñado a sentir lastimas de las personas con discapacidad, al mismo tiempo que la repulsa hacia los estigmas físicos. Una de las formas que han surgido a lo largo de la historia para lograr compatibilizar ambos sentimientos es culpabilizar a la persona con discapacidad. Un estudio Jones y cols. (1984) demuestra que las personas con estigmas físicos provocan en los demás sentimientos de desagrado, naúseas, sensación de mareo...





imagen Curso Monitor en integracion de personas con discapacidad intelectual en el tiempo libre


Se les está categorizado, aplicándoles el estereotipo discapacitado pero en el sentido de que no pueden hacer ciertas cosas. Con lo que tienen que luchar contra las barreras físicas pero también contra las barreras psicológicas y sociales.

 A la hora de interactuar con personas discapacitadas solemos tener problemas combinando naturalidad y «buenos sentimientos» convirtiéndose en interacciones muy rígidas. Además, las personas sin discapacidad desvian la mirada del miembro estigmatizado e intentan evitar ciertas palabras de la vida cotidiana que estén relacionadas con el hándicap (como por ejemplo decirle a un ciego «¿cómo lo ves?»).

Las personas con discapacidad tienen la dificultad para realizar ciertas actividades consideradas para otros como normales. El mayor reto que han tenido es demostrar a la sociedad que no son una clase aparte. Las personas discapacitadas son unas de las más afectadas en nuestro país por la discriminación. Para ellos es difícil conseguir trabajo, obtener una adecuada asistencia médica, conseguir instituciones educativas acorde a sus necesidades y recursos ...

Hasta la segunda mitad del siglo XX fue difícil que la sociedad reconociera que las personas con discapacidad tenían las mismas facultades, necesidades e intereses que el resto de la población. Por ello seguía existiendo un trato discriminatorio en aspectos importantes de la vida: Empresarios que se resistían a dar trabajo o promocionar a las personas con discapacidad, propietarios que se negaban a alquilarles sus casas, tribunales que a veces les privaban de derechos básicos... En las últimas décadas esta situación ha ido mejorando gracias a cambios en la legislación, a la actitud de la población y a la lucha de las personas con discapacidad por sus derechos como ciudadanos e individuos productivos.

Las personas con discapacidad, en el ejercicio de sus derechos, han luchado por establecer los siguientes principios: Ser evaluados por sus méritos personales y no por ideas estereotipadas sobre discapacidades, que la sociedad realizase cambios que les permitiesen participar en la vida social y en su integración, que le permitan participar con más facilidad en la vida empresarial y social (facilitar el acceso con sillas de ruedas al transporte público, a edificios y a espectáculos) y, finalmente, integrarse con la población capacitada...

DEFICIENCIAS, DISCAPACIDAD Y MINUSVALÍA

La marginación (que se da siempre cuando unos grupos dominantes imponen sus normas a otros grupos dominados) es un fenómeno social. A lo largo de la historia humana, la discapacidad, en sus diversas manifestaciones ha sido objeto de discriminación. El Minusválido se siente marginado porque no disfruta de igualdad de oportunidades para el acceso a la educación, al trabajo, a la vivienda, al transporte público, a la vida diaria, etc. Todos ellos son derechos que sin embargo, nuestra Constitución les reconoce. La sociedad en su conjunto y cada uno en la medida de sus posibilidades sociales, tiene que poner todos los medios para erradicar marginación e injusticia.

En el mundo actual existe un número muy grande y creciente de personas con discapacidad que con demasiada frecuencia han de vivir en condiciones de desventaja, debido a las barreras físicas y sociales existentes en la sociedad. En el análisis de la situación se debe tener en cuenta el contexto de los distintos niveles de desarrollo social y diferentes culturas. El aumento de este número puede atribuírsele a muchas causas entre las que se encuentran:

- Proporción elevada de familias sobrecargadas, empobrecidas, hacinadas, en malas condiciones de vida.
- Poblaciones con elevado porcentaje de analfabetismo y de conocimientos sobre las discapacidad, prevención, tratamiento, lo que trae discriminación, estigmas, ideas erróneas...
- Programas inadecuados de asistencia y servicios
- Obstáculos como distancias, barreras arquitectónicas.
- Situación deficiente de asistencia social, sanitaria, educación, formación o empleo.

DEFINICIÓN:

A menudo suele referirse a la discapacidad como deficiencia o minusvalía. Sin embargo existe diferencia entre estos términos. La Organización Mundial de la Salud en el contexto de la experiencia en materia de salud, establece la distinción siguiente entre deficiencia, discapacidad y minusvalía:

- Deficiencia: «Toda pérdida o anormalidad de una estructura o función psicológica, fisiológica o anatómica».

Una deficiencia es toda pérdida o anormalidad de una estructura o función psicológica, fisiológica o anatómica que pueden ser temporales o permanentes, entre las que se incluyen la existencia o aparición de una anomalía, defecto o pérdida producida en un miembro, órgano, tejido u otra estructura del cuerpo humano, así como también los sistemas propios de la función mental. Esta definición hace referencia a las anormalidades de la estructura corporal y de la apariencia, y a la función de un órgano o sistema, cualquiera que sea su causa; en principio, las deficiencias representan trastornos a nivel de órgano.

- Discapacidad (disability): «Toda restricción o ausencia (debido a una deficiencia) de la capacidad de realizar una actividad en la forma o dentro del margen que se considera normal para un ser humano». La discapacidad no es una enfermedad sino cualquier restricción o ausencia de la capacidad física, intelectual o sensorial y también se le considera una dolencia que requiere de atención médica o una enfermedad mental que puede ser de carácter transitorio o permanente. Puede clasificarse en tres tipos: Neuromotora (parálisis cerebral, distrofia músculo-esquelética, etc.), sensorial (problemas del lenguaje, sordera, debilidad visual y ceguera) y mental.

Es la restricción o pérdida de la habilidad para desarrollar una acción o actividad en una forma considerada normal para las personas. Es una alteración física o mental que supone un obstáculo o dificultad para realizar algunas de las actividades humanas.

La discapacidad se caracteriza por excesos o insuficiencias en el desempeño y comportamiento en una actividad rutinaria y normal, las cuales pueden ser temporales o permanentes, reversibles o irreversibles, progresivas o regresivas. Siguiendo con la definición de la OMS, la discapacidad tiene que ver con aquellas actividades y comportamientos que son aceptados, por lo general, como elementos esenciales de la vida cotidiana.

En la Declaración de los Derechos Humanos de la O.N.U. en 1.987, se utilizó la palabra «Discapacitado» para definir al grupo de personas que por distintos factores, sean genéticos o adquiridos poseen una capacidad distinta.

Una discapacidad es toda restricción o ausencia (debida a una deficiencia) de la capacidad de realizar una actividad en la forma o dentro del margen que se considera normal para un ser humano. Deberíamos por tanto hablar de personas con discapacidad y nunca de discapacitados.

Se incluyen tanto las que tienen que ver con operaciones elementales necesarias (percepción, manipulación o relación con el entorno),que estarían ligadas con las características intrínsecas de la deficiencia que se padece, como las relacionadas con comportamientos, actividades o tareas complejas, que estarían relacionadas no sólo con la deficiencia sufrida, sino también con las características del entorno donde se relaciona la persona.

- Minusvalía: «Situación desventajosa para un individuo determinado, consecuencia de una deficiencia o de una discapacidad, que limita o impide el desempeño de un rol que es normal en su caso, en función de la edad, sexo, factores sociales y culturales».

La minusvalía esta en función de la relación entre las personas con discapacidad y su ambiente. Ocurre cuando dichas personas se enfrentan a barreras culturales, físicas y sociales, que les impiden el acceso a los diversos sistemas de la sociedad que están a disposición de los demás ciudadanos.

Sería por tanto, la pérdida o la limitación de las oportunidades de participar en la vida de la comunidad en igualdad con los demás.

Las personas con discapacidad no forman un grupo homogéneo. Por ejemplo, las personas con enfermedades o deficiencias mentales, visuales, auditivas o del habla, las que tienen movilidad... todas ellas se enfrentan a barreras diferentes, de índole diferente y que han de superarse de maneras diferentes.

Es toda persona con limitaciones para realizar por sí misma las actividades necesarias para su normal desempeño físico, mental, social, ocupacional y económico, limitación que pudo provocarse por enfermedad, nacimiento o accidente.

Una minusvalía, es una situación desventajosa para un individuo determinado, consecuencia de una deficiencia o de una discapacidad, que limita o impide el desempeño de un rol que es normal en su caso (en función de su edad, sexo y factores sociales y culturales). Pero la minusvalía no sólo se produce por la desventaja que tiene una persona, a la hora de cumplir un rol o llevar a cabo una acción, debida a una deficiencia y discapacidad. También se produce por la respuesta de la sociedad hacia la situación de dicha persona y la sociedad responde de distinta manera según las deficiencias sean visibles o invisibles y las desventajas graves o ligeras.

A efectos de la ley se entiende por minusválida toda persona cuyas posibilidades de integración, educativa, laboral y social se hallan disminuidas como consecuencia de una deficiencia, previsiblemente permanente, de carácter congénito o no, en sus capacidades físicas, psíquicas o sensoriales.

Toda persona por el hecho de tener una minusvalía ya sea física, psíquica o sensorial se considera desde el punto de vista médico, minusválido. Pero desde una perspectiva legal, minusválido es «la persona afectada por una disminución de su capacidad, que, ningún caso puede ser inferior al 33 por 100».

Se ha clasificado de diversas maneras a la discapacidad, tal vez la mas completa sea la que las divide en mental, sensorial, motora y visceral:

- Mental: Es la que sufre toda persona que tiene una disminución de sus facultades mentales o intelectuales.
- Sensorial: Es la privación o disminución de alguno de sus sentidos
- Motora: Es la disminución motriz, que le impide manejar su cuerpo con total autonomía.
- Visceral: Es la deficiencia en su aparato físico, que ocasiona la imposibilidad de desarrollar sus capacidades con total normalidad por ejemplo una persona diabética.

La importancia del problema de la persona con desventaja no está, necesariamente, en relación directa con la gravedad de la discapacidad o afección, sino con las dificultades de todo orden que esta discapacidad crea en cada individuo en particular. La misma discapacidad puede producir desventajas muy diferentes, desde el punto de vista laboral, no así del humano y del psicosocial, en dos individuos según sus circunstancias.

No toda deficiencia debe comportar una discapacidad, ni toda persona con deficiencia o discapacidad se encuentra forzosamente en una situación de desventaja (minusvalía). La minusvalía representa la socialización de una deficiencia o discapacidad, reflejando las consecuencias de tipo cultural, social, económico o ambiental. En la medida en que estas consecuencias no aparezcan no existiría una situación de minusvalía.


EQUIPARAR OPORTUNIDADES:

Concepto según el cual todas las personas deben tener las mismas oportunidades para acceder al mercado de trabajo, y no se debe ser objeto de discriminación.

Se define equiparación de oportunidades como el proceso mediante el cual el sistema general de la sociedad, tal como el medio físico y cultural, la vivienda y el transporte, los servicios sociales y sanitarios, las oportunidades de educación y trabajo, la vida cultural y social, incluidas las instalaciones deportivas y de recreo, se hace accesible para todas las personas. Con el logro de la equiparación real de oportunidades, la discapacidad no tiene necesariamente que originar minusvalía.

Todos los programas utilizados para la prevención y rehabilitación de las personas con discapacidad, persiguen la igualdad y plena participación en la vida social y el desarrollo, con las mismas oportunidades que el resto de la población.

Los gobiernos deberían asumir la responsabilidad de ofrecer a las personas con discapacidad, iguales oportunidades que al resto de los ciudadanos, adoptando medidas para eliminar cualquier práctica discriminatoria respecto a esta problemática, formulando leyes sobre los derechos humanos y coordinando o formando organismos que se ocupen de sus problemas, prestando atención a las condiciones que puedan menospreciar la capacidad de estas personas para ejercer sus derechos y libertades.

El marco legal nacional de referencia para el colectivo de personas con discapacidad es la Ley 13/1982, de 7 de abril, de Integración Social de los Minusválidos (LISMI) que regula las principales cuestiones que afectan a las personas con discapacidad, las obligaciones del Estado respecto a este colectivo, sus derechos, las prestaciones sociales y económicas que debieran desarrollarse para dichas personas.

Reconoce la prevención de las minusvalías como un derecho y un deber de todo ciudadano y de la sociedad, y como una obligación prioritaria del Estado. Se refiere al diagnóstico y valoración de las minusvalías. Extiende la acción protectora a la atención sanitaria, la garantía de ingresos mínimos, subsidio por ayuda de tercera persona, de movilidad y compensación de gastos de transporte, a la recuperación profesional y a la rehabilitación médico-funcional.

Esta ley regula las principales cuestiones que afectan a las personas con discapacidad, las obligaciones del Estado respecto a este colectivo, sus derechos, las prestaciones sociales y económicas que deban desarrollarse para las personas discapacitadas.

Los problemas de las personas con discapacitad son sumamente graves pues no cuentan con espacios para su desarrollo personal, laboral y económico. Con equiparamiento de oportunidades se refiere al proceso mediante el cual el sistema general de la sociedad se hace accesible para todos como: medio físico y cultural, la vivienda, el transporte, servicios sociales y sanitarios, las oportunidades de educación, trabajo, la vida cultural y social incluido instalaciones deportivas y de recreo:

- Educación: Sobre la educación, la LISMI afirma que la persona minusválida se integrará en el sistema ordinario de educación general.

Los niños que presentan algún tipo de discapacidad tienen el derecho a la educación como los demás y requieren una acción dinámica y servicios especializados. Desgraciadamente en muchos países del mundo los niños con discapacidad no reciben ni educación especial ni convencional. La educación especial ha logrado muchos avances en cuanto a técnicas e innovaciones, como la detección temprana, valoración e intervención, programas específicos que permiten una buena adaptación... Aún como en todo los progresos se limitan a un número reducido de países y centros urbanos.

Se habla de necesidades educativas especiales para referirse a las dificultades de mayor o menor grado para acceder y progresar en relación con los aprendizajes establecidos en el currículo escolar. Este concepto implica que cualquier alumno o alumna, que encuentre barreras para progresar en relación con los aprendizajes escolares, por la causa que fuere, reciba las ayudas y recursos especiales que necesite, ya sea de forma temporal o permanente, en el contexto educativo más normalizado posible. Algunas necesidades educativas especiales sólo requieren para ser atendidas una serie de medios, recursos o ayudas técnicas que van a permitir que el alumno pueda seguir en gran medida el currículum común, y van a facilitar su autonomía y proceso de aprendizaje. Otras necesidades educativas van a requerir modificaciones o ajuste en el currículo mismo, y finalmente existen necesidades que requieren para ser atendidas modificaciones en el contexto educativo, estructura social o clima afectivo en el que tiene lugar el hecho educativo.

Se deberían adoptar políticas que reconozcan el derecho a la educación de las personas con discapacidad. Las medidas han de realizarse dentro del sistema educativo. Esta responsabilidad incumbe a las autoridades de educación y a las leyes relativas a la educación obligatoria. ¿Qué hacer?:

- Mayor flexibilidad en la aplicación del reglamento en cuanto a edad de admisión, promoción de una clase a otra, procedimientos de examen.
- Servicios individualizados basado en las necesidades para formular objetivos y metas educativas.
- Centros accesibles a una distancia razonable de sus hogares.
- Universales, servir a todas las personas con necesidades especiales ya que ningún niño en edad escolar puede quedar excluido del acceso a la educación independientemente de la gravedad de su discapacidad.
- Planificación e intervención de todas las personas interesadas incluyendo a los padres.

- Empleo: En cuanto a la integración laboral, la LISMI considera finalidad primordial de la política de empleo de trabajadores minusválidos su integración en el sistema ordinario de trabajo, obliga a que las empresas públicas o privadas que empleen un número de trabajadores fijos que exceda de cincuenta a emplear un número de trabajadores minusválidos no inferior al 2% de su plantilla y define los Centros Especiales de Empleo.

La igualdad de oportunidad de empleo asegura que la fuerza laboral se mantenga libre de discriminación. Todas las personas deben tener igualdad de oportunidad para trabajar en trabajos según sus habilidades, tener igualdad de acceso a promociones y entrenamientos y obtener la misma remuneración. Se niega empleo a muchas personas con discapacidad siendo la tasa de desempleo el doble que en las personas que no tienen discapacidad, aún estando demostrado que con una adecuada valoración pueden realizar cualquier tarea.

En muchos países se han creado programas con el fin de crear puestos de trabajo incluyendo talleres y cuotas o subvenciones para los que contraten a personas con discapacidad. ¿Qué hacer? :

- Adoptar políticas para que gocen de iguales oportunidades de empleo.
- Apoyar la integración en el mercado laboral.
- Incentivar con cuotas prestamos, asignaciones para las empresas que empleen a personas con discapacidad.
- Políticas de contratación para mejorar el ambiente de trabajo a fin de prever lesiones y deficiencias...

La LISMI establece que en los proyectos de viviendas de protección oficial y viviendas sociales, se programe un mínimo del 3% con las características constructivas suficientes para facilitar el acceso de los minusválidos.

- Vida en sociedad: Con frecuencia las actitudes y hábitos llevan a excluir de la vida social y cultural a las personas con discapacidad. A muchas de ellas la presión de los prejuicios y la discriminación les acarrea problemas psicológicos y sociales. Algunas no sólo son excluidas de la sociedad sino incluso hacinadas en instituciones. Es esencial para todo ser humano la participación en las unidades básicas de la sociedad como familia y comunidad. Estas personas quedan apartadas por culpa de barreras físicas pero también por la ignorancia y despreocupación de muchas que evitan el trato con ellas. Su derecho a la participación esta en la Declaración Universal de Derechos Humanos aplicable a todas las personas sin excluir a las que tienen discapacidad.

- Medio ambiente: Los gobiernos deberían esforzarse para que el medio físico sea accesible para todos incluido edificios, instalaciones públicas, viviendas, transporte público...

Muchas veces la arquitectura convierte a la persona con discapacidad en un minusválido. Para que un edificio sea funcional debe cumplir con tres niveles de arquitectura:

- Permitir el acceso y salida por igual a todos, normales o personas con discapacidad, para desarrollar las actividades.
- Ofrecer los mismos servicios a personas normales y discapacitadas como baños, cafetería, biblioteca, cabinas telefónicas, instalaciones deportivas, estacionamiento...
- Contemplar a las personas con discapacidad en situaciones de emergencia, creando salidas especiales y rampas para su uso exclusivo.

Las barreras arquitectónicas son todo obstáculo que dificulta, entorpece o impide a personas minusválidas su libre desplazamiento en lugares públicos, exteriores o interiores, o el uso de servicios comunitarios. Entre éstas tenemos: Las aceras, banquetas o escarpas; las intersecciones de aceras o calles, los parques públicos sobre el nivel de la calzada...

- Ocio: Participar en actividades recreativas. Esto supone la utilización de cines, teatros, bibliotecas, restaurantes, así como zonas vacacionales como hoteles, playas... Las autoridades de turismo deben adoptar medidas para eliminar todos los obstáculos y ofrecer servicios a todos sin discriminar a las personas con discapacidad.

- Cultura: Oportunidad de utilizar el máximo de sus posibilidades creadoras, artísticas e intelectuales.

- Religión: Deben adoptarse medidas para que las personas con discapacidad tengan oportunidad de beneficiarse de las actividades religiosas disponibles en su comunidad.

La Ley también menciona una serie de servicios sociales que hay que prestar como la orientación familiar, la información y orientación, la atención domiciliaria, las residencias y hogares comunitarios, actividades culturales, deportivas y ocupación del ocio. Incluye en este apartado de servicios sociales los Centros Ocupacionales, como centros de terapia ocupacional.

Se dedica una sección de la ley a tratar el tema de la movilidad y de las barreras arquitectónicas. Se especifica que la construcción, ampliación y reforma de los edificios de propiedad pública o privada, destinados a uso público, así como la planificación y urbanización de las vías públicas, parques y jardines, se efectuará de tal forma que resulten accesibles y utilizables a los minusválidos. Deja a competencia de las administraciones con responsabilidad en el ámbito de urbanismo el establecimiento de normas para el cumplimiento de este artículo.

        (Programa de Acción Mundial para las personas con discapacidad).


ACTITUDES HACIA LA PERSONA CON DISCAPACIDAD:

* Actitud:

En su acepción latina «Attitudine» tiene dos raíces (o dos vertientes): «apto» y «acto». La primera, relacionada con propiedad «se es apto», «se posee algo» y la segunda con «acto», «postura», «acción». Pero más atrás las dos raíces de ACT y APT son originarias del sánscrito de la raíz «ag», significando «hacer» o «acto». La raíz «ag» lleva en sí el motor o la forma del ACT y del APT y, de hecho, es el soporte del concepto presente de la relación entre el acto y los componentes subyacentes de la «aptitud» del sujeto.

Históricamente la noción de actitud ha tenido innumerables formulaciones, casi tantas como especialistas se ocuparon del tema, haciendo verdad la frase de Allport, G. (1935): «Actualmente se pueden medir las actitudes mejor de lo que se las puede definir».

Las actitudes son conceptos descriptivos que se infieren a partir de la observación de la conducta, por lo que no son por sí mismas directamente observables o medidas.

Las actitudes son consideradas como una predisposición a clasificar los objetos y el grado de reacción ante estos y su consistencia evaluativa. Las actitudes son constructos hipotéticos (son inferidos pero no objetivamente observables). El término actitud fue introducido en el ámbito de la Psicología Social por Thomas y Znaniecki (1918) con el objeto de explicar las diferencias conductuales.

El concepto de actitud surge del intento de explicar las regularidades observadas en el comportamiento de personas individuales. Unos tienden a adoptar como propias los comportamientos del grupo mientras que la tendencia de otros es hacia su clase social como el asignar personas por la significación que le dan al color de la piel considerándolo como una distinción de clase y que se comportan de igual manera ante todos ellos. En semejante caso se habla del mantenimiento de una actitud específica de grupo étnico o racial. Las actitudes son evaluadas conforme a ciertos parámetros de observabilidad, evaluando las respuestas emitidas ante determinados hechos.

Se puede considerar que el problema de las actitudes negativas hacia estas personas está en que la sociedad que valora en exceso la belleza, la inteligencia y la capacidad de ganar dinero y en consecuencia, se rechaza a las personas que no son inteligentes, ni bellas y que no ganan dinero, por ello los cambios no logran cambiar los prejuicios de la mayoría de las personas. Es así que debemos modificar los valores y actitudes que subyacen. La discriminación hacia estas personas es un mal mundial, que no distingue raza, nación ni religión. El temor a lo «distinto» genera rechazo, y por ende exclusión social.

La actitud mantenida tradicionalmente por la sociedad, asigna un papel de marginación a las personas con discapacidad, ya que las ubican entre los atípicos y pobres, con un denominador común de dependencia y sometimiento.

Algunas de las principales apreciaciones y definiciones dadas al concepto de actitud han sido variadas y distintas. Una selección de las más destacadas podría ser:

- Thomas y Znaniecki (1918): «Es una tendencia a la acción».
- Thurstone (1928): «Es la suma de las inclinaciones, sentimientos, prejuicios, sesgos, ideas preconcebidas, miedos, amenazas y convicciones acerca de un determinado asunto».
- Sherif y Cantril (1945): «Es un estado funcional de disposición».
- L. Doob (1947): «Es una respuesta implícita, capaz de producir tensión, considerada socialmente significativa en el entorno social del individuo».
- I. Chein (1948): «Es una disposición a evaluar de determinada manera ciertos objetos, acciones y situaciones».
- Krech y Krutchfield (1948): «Es un sistema estable de evaluaciones positivas o negativas, sentimientos, emociones y tendencias de acción favorables o desfavorables respecto a objetos sociales».
- Katz y Stottland (1959): «Es la tendencia o predisposición a evaluar».
- Newcomb (1959): «es una forma de ver algo con agrado o desagrado».
- Sarnoff (1960): «es una disposición a reaccionar de forma favorable o desfavorable».
- Secord y Backman (1964): «Son ciertas regularidades en los sentimientos, pensamientos y predisposiciones a actuar respecto a algún aspecto del entorno».
- Sherif y Sherif (1965): «Son las posiciones que la persona adopta y aprueba respecto a objetos, asuntos controvertidos, personas, grupos o instituciones».
- Jones y Gerar (1967): «Es la resultante de la combinación de una creencia y un valor importante».
- Rokeach (1968): «Es una organización, relativamente estable, de creencias acerca de un objeto o situación que predispone al sujeto para responder preferentemente en un determinado sentido».
- Triandis (1971): «Es una idea cargada de emotividad que predispone a una clase de acciones ante una clase particular de situaciones sociales».
- Rodriguez, A. (1978) en su «Psicología Social» dice que la actitud «Es la organización duradera de creencias y cogniciones en general, dotadas de carga afectiva en favor o en contra de un objeto social definido, que predispone a una acción coherente con las cogniciones y afectos relativos a dicho objeto».
- Fazio y Roskos-Ewoldsen (1994): «Son asociaciones entre objetos actitudinales (prácticamente cualquier espectro del mundo social) y las evaluaciones de estos objetos».

Son aprendidas gradualmente a través de la experiencia. Este proceso de aprendizaje comienza en el seno de la familia. Es la predisposición a responder de una manera consistente ante una clase de estímulos con un tipo de respuestas.

* Diferencias:

- Por rasgo se entiende la «disposición generalizada y estable que mueve el sujeto a determinadas respuestas o conductas». En realidad toda actitud es rasgo pero no todo rasgo es una actitud porque el rasgo tiene un carácter estático mientras que toda actitud es dinámica, operativa y flexible.


- Valor: «Es una meta o un fin transituacional que expresa los intereses relativos a un tipo de motivación (poder, seguridad, hedonismo, etc.,) y que son evaluados según su importancia respecto a los principios que guían la vida de una persona» (Schwartz y Sagiv, 1990).

Una distinción importante es la establecida por Rokeach (1973) entre lo que denominó valores terminales e instrumentales. Los valores terminales expresan una meta final, un objetivo en la vida, como puede ser la felicidad, la salvación, el éxito... Pero para conseguir estas metas existen otros valores en nuestra vida diaria que dan cuenta de la forma en que pueden y/o deben conseguirse aquellos. Un ejemplo de valor instrumental es la honestidad.

- También se diferencia con la opinión ya que ésta es una manifestación más especifica que la actitud y es un juicio general sobre un objeto que no implica necesariamente componentes afectivos o conductuales. La opinión es la manifestación verbal de una actitud, como cuando digo «intento respetar mi entorno no tirando papeles al suelo».

- Creencia: Más cercano al campo de los hechos y por tanto más fácil de cambiar que los valores, las creencias aluden a lo que tiene que ver con el conocimiento y con la información que las personas disponemos con respecto a una cosa, sea más concreta o más general. Nos referimos, por ejemplo, a la creencia respecto a los efectos que nuestro comportamiento puede originar en el entorno.

- La disposición conduce a la actitud, pero todavía no lo es. La disposición es consecuencia de la repetición de varios actos, pero la actitud es más segura y firme al provenir de varias aptitudes y hábitos.

- La aptitud se diferencia de actitud en que, la aptitud es producto de la integración de varias disposiciones, la actitud ha logrado una mayor consistencia y estabilidad al ser producto de la integración de varias aptitudes. Esto le da un mayor rango y operatividad.

- Los hábitos son disposiciones que facilitan la acción, pero las actitudes presentan mayor estabilidad y, eficacia porque integran y conjugan a varios hábitos y aptitudes.

En un intento globalizador, Rodrigues (1967) afirma que una actitud es «una organización duradera de creencias y cogniciones en general, dotadas de una carga afectiva en favor o en contra de un objeto social definido, que predispone a una acción coherente con las cogniciones y afectos relativos a dicho objeto».

* Características:

- La actitud es una predisposición.
- Es un principio de organización de los comportamientos en relación con un objeto o situación.
- Actúa sobre el estímulo con un papel motor constituyéndose con relación al objeto.
- Estabilidad, consistencia y perfectibilidad. Perdurabilidad, resistencia al cambio.
- Su componente es básicamente intelectivo y afectivo casi en idéntica proporción. Toda actitud constituye una elección, un tomar partido entre una u otra opción estimulada por los procesos afectivos, los deseos y demás motivos que instan al sujeto a pasar a la acción.
- Los hábitos adquiridos con la educación recibida tienen siempre mucha mayor fuerza.
- Determinan en buena medida el comportamiento, ya que son hábitos operativos que conducen a la acción.
- Poder de generalización.
- La valencia: La valencia o dirección refleja el signo de la actitud. Se puede estar a favor o en contra de algo. En principio, estar a favor o en contra de algo viene dado por la valoración emocional, propia del componente afectivo. El componente cognoscitivo intervendrá en las razones de apoyo hacia una u otra dirección. El conativo adoptará, en congruencia, la dirección ya prevista hacia el acto.
- La intensidad: La intensidad se refiere a la fuerza con que se impone una determinada dirección. Se puede ser más o menos hostil o favorable a algo, se puede estar más o menos de acuerdo con algo. La intensidad es el grado con que se manifiesta una actitud determinada.
- La consistencia: La consistencia es el grado de relación que guardan entre sí los distintos componentes de la actitud. Si los tres componentes están acordes la consistencia de la actitud será máxima. Si lo que sabes, sientes y haces o, presumiblemente harías, están de acuerdo, la actitud adquiere categoría máxima de consistencia.

* Posturas:

Las definiciones de actitud se generan en torno a dos posturas, los defensores de los modelos unidimensionales y de los modelos multidimensionales.

Entorno a esta última postura surge que las actitudes están constituidas por un triple componente:

- Afectivo: Sentimientos evaluativos de agrado o desagrado: El componente afectivo sería la emotividad que impregna los juicios. La valoración emocional, positiva o negativa, acompaña a las categorías asociándolas a lo agradable o a lo desagradable. Una actitud estará muy en relación con las vivencias afectivas y sentimientos de nuestra vida. Las actitudes están dotadas de una predisposición o carga afectiva favorable o desfavorable (elemento evaluativo o afectivo).

Las opiniones y las creencias muchas veces se interpreten en una actitud, provocando un efecto positivo o negativo en relación a un objeto y creando una predisposición a la acción; no necesariamente se encuentran impregnadas de una connotación afectiva.

La valoración cognoscitiva-emocional positiva o negativa se refiere al grado de expectativa agradable o desagradable, o al grado de acercamiento entre el gustar o no gustar.

- Cognoscitivo: Opiniones e ideas acerca del objeto: El componente cognoscitivo o es la idea, la categoría utilizada, al pensar valorada cognoscitivamente, y a él pertenecen primordialmente los conjuntos de opiniones, las categorías, los atributos, los conceptos. El componente cognoscitivo se encuentra definido por la categorización de la información El contenido de las categorías se ve muy influido por la cultura. Las actitudes son un conjunto organizado y duradero de convicciones o creencias (elemento cognitivo).

- Conductuales: Tendencias de acción. El componente conativo o de acción es aquel en el que, cuando el individuo cree o piensa una determinada cosa, siente una vivencia positiva/negativa hacia la misma, actúa de una manera determinada ante ese objeto. La actitud es la inclinación o predisposición a actuar de un modo determinado. Las actitudes guían la conducta de la persona respecto a un determinado objeto social (elemento conductual).

La disposición a favor o en contra del objeto de la actitud (elemento afectivo o evaluativo) es considerada por muchos autores lo más característico y propio de las actitudes, que las sitúa en el ámbito de los valores, las dota de capacidad para orientar la conducta de las personas y sugiere las connotaciones ideológicas; es decir, hace de las actitudes un constructo con connotaciones de motivación o guía de la conducta de las personas.

A este modelo se le conoce con el nombre de Modelo de Actitudes de Tres Componentes, muy difundido, aunque también es cuestionado fundamentalmente por la dificultad de ser contrastado empíricamente y que por tanto la conceptualización de las actitudes debe realizarse desde un modelo unidimensional.

En contra del modelo tripartito afirman que los tres factores, afectivo, cognitivo y comportamental, podrían estar desconectados lo que llevaría a distinguir entre:

- Las actitudes representan las emociones respecto al objeto de actitud, es decir, la evaluación positiva o negativa que se hace acerca de ese objeto.
- Las creencias se refieren a las opiniones emitidas acerca del objeto de actitud.
- La conducta o intenciones conductuales se relacionan con la predisposición para cierta clase de acción, esto es, la disposición a comportarse de una forma especial con respecto a un objeto determinado de actitud.

* Formación:

Las actitudes pueden formarse a través del conocimiento o ser una síntesis entre la experiencia individual (fundamentalmente la experiencia de sus necesidades de todo orden y expectativas) y el medio social en el que está inmerso el sujeto.

Conforme este esquema, a las necesidades y expectativas básicas del sujeto responde el medio social satisfaciéndolas en una determinada dirección y con ello prefijando las actitudes que el sujeto se verá obligado a interiorizar progresivamente para acomodar su sistema de adaptación con las necesidades y expectativas que la sociedad tiene de él.

De este modo las actitudes son síntesis selectivas y simplificadas de las informaciones del medio producidas por la conjunción de la adaptación de los valores sociales con las valoraciones personales. En este sentido son muchos los canales a través de los cuales esta influencia se produce como la familia, escuela, los amigos, los medios de comunicación...

Johnson y Johnson definen:

- Actitud positiva-apropiada: Es aquella que promueve la capacidad para llevar a cabo transacciones con el entorno que desemboquen en el mantenimiento de uno mismo, el crecimiento y mejora.

Origina conductas y sentimientos de satisfacción y alegría.

- Actitud negativa-inapropiada: Es aquella que da lugar a una vida problemática, debido a la disminución de las habilidades para el mantenimiento de uno mismo, para el desarrollo de formas de vida constructivas y saludables y para el crecimiento como persona.

Origina comportamientos autodestructivos y sentimientos de ira, ansiedad o culpa.

Las actitudes negativas hacia personas con discapacidad correlacionan positivamente con la tendencia a los prejuicios que todos tenemos.

Las investigaciones han encontrado resultados variados en la formación de las actitudes negativas:

- Razones socioculturales-psicológicas: Están asociadas a los valores sociales y culturales del énfasis en la apariencia. Las normas sociales asocian un estatus degradante al hecho de ser una persona con discapacidad. Esta degradación puede deberse a la desviación social de todo lo que es diferente, al estigma que ello supone o a la equiparación al grupo de las minorías étnicas, raciales o religiosas incluidos dentro de un grupo marginal.
- Razones cognitivas: La interacción con personas con discapacidad de incluiría dentro de lo no-familiar rompiendo las reglas de la interacción social acostumbradas.
- Razones afectivas: Reacciones emocionales de culpa y ansiedad por la preocupación hacia la imagen corporal de uno ante la presencia de una persona con discapacidad, por el sentimiento de que podría ocurrirle a uno mismo.

* Funciones:

- Conocimiento: Nos ayudan a entender el mundo que nos rodea y nuestras relaciones, organizando el entorno con claridad. En la medida en que sean injustificadas actuaremos de forma inapropiada.
- Ego-defensiva: Nos sirve para proteger nuestra autoestima o autoimagen.
- Expresión de valores: Nos ayudan a expresar los valores.
- Ejercen una gran influencia en la conducta: Actuaremos según nuestras actitudes.
- Implicaciones que tiene con las personas con discapacidad: Las actitudes que se muestran hacia las personas con discapacidad les afecta en:  

A. Relaciones con sus iguales: Influye en el desarrollo de su autoestima y autoconcepto y en el grado de participación e integración del individuo mediante la realización de las actividades y en sus experiencias. Influye en gran medida durante los años escolares y su importancia aumenta con la edad.
B. Interacción con profesionales ya que influyen en sus vidas y tiene un gran impacto en el proceso de adaptación.

Los profesionales más destacados son:

- Profesorado: La existencia de actitudes positivas va a depender del grado de competencia para trabajar con estos alumnos. También del adecuado entendimiento de la naturaleza del problema y de los métodos apropiados estando más capacitado para la enseñanza con ellos. Un mayor conocimiento lleva a una mayor comprensión y unas actitudes más realistas. En esta influencia afectan variables relacionadas con el profesor, con el entorno escolar y con el niño. Algunas investigaciones hablan de un sentimiento de falta de preparación del profesor para integrar con éxito a alumnos con necesidades educativas especiales, miedo a afrontar las necesidades adicionales y la preocupación de no atender adecuadamente al resto de los alumnos.

  • Trabajadores de salud mental: Asocian significados más negativos hacia chicos etiquetados como retraso mental que aquellos clasificados con perturbaciones emocionales o similares:
  • El personal auxiliar presenta actitudes más autoritarias y restrictivas hacia las personas con trastorno mental. Aquí se incluiría el personal que trabaja con personas con discapacidad físico a pesar de que el contacto personal estrecho debería llevar a actitudes positivas.
  • Enfermeras y médicos no psiquiatras se caracterizan por un patrón de bajo autoritarismo y alta benevolencia.
  • Psicólogos y trabajadores sociales se interesan por las causas interpersonales con bajas puntuaciones en autoritarismo.


C. En su relación con los demás: Las actitudes negativas de la sociedad hacia estas personas supone un obstáculo para sus vidas. Las personas con discapacidad están incluidas en la tendencia general de discriminar a grupos minoritarios, siendo víctimas de marginación y prejuicios. Las actitudes de la población en general parecen estar basadas en estereotipos y etiquetas. Existe una gran ignorancia hacia las personas con discapacidad donde el único referente es una imagen estereotipada. Un mayor contacto no implica necesariamente una actitud positiva sino que más bien parece que actuamos en este tema según la «profecía autocumplida», es decir, la percepción o estereotipos que tenemos nos llevan a actuar de una determinada manera, lo que reforzaría la percepción inicial.

* Creencias erróneas:

Según distintos estudios e investigaciones se puede decir que existen creencias erróneas en cuanto a las actitudes hacia las personas con discapacidad:

- «Las actitudes de los otros tienen gran poder y ejercen efectos negativos en la conducta de la persona con discapacidad»: Las actitudes y expectativas influyan en el comportamiento pero este efecto se produce sólo en circunstancias muy especiales.
- «Las actitudes hacia las personas con discapacidad son negativas»: Parece que las actitudes están influenciadas por el grado y clase de discapacidad, situación interpersonal, características tanto de la persona con discapacidad como la que no.
- «Las personas con discapacidad tienen bajo autoconcepto»: Esto no tiene por qué ser así ya que ante el fracaso y rechazo las personas podemos menospreciar la experiencia o adecuación de los juicios o bien alejarnos de la fuente de la que nos llegan esas evaluaciones negativas.
- «Los profesionales que trabajan con personas con discapacidad tienen actitudes favorables»: Es inapropiado generalizar actitudes según el rol que desempeña.

La discapacidad está con demasiada frecuencia sometida a omisiones y sesgos que expresan y fomentan prejuicios y estereotipos que mantienen y alientan actitudes negativas injustas. Las estrategia para la integración social requiere promover y desarrollar actitudes y habilidades personales útiles para una convivencia gratificante, y descubrir y reforzar ocasiones para esta convivencia.

Para lograr actitudes favorables hacia una convivencia social positiva, es preciso defender valores y prácticas solidarias, y luchar contra toda forma de intransigencia, sea cual sea.

Los cambios de actitud en la sociedad son producto de procesos muy largos, pero ante la magnitud y las repercusiones que representan para la sociedad las discapacidades se debe iniciar un largo camino donde es necesario privilegiar los aspectos de prevención, hacer una amplia difusión de los centros de rehabilitación, intervenir directamente con las familias de las personas con discapacidad, fomentar el autocuidado de la salud y sobre todo de nuestra integridad física, no solo por que afecta este fenómeno a casi la mitad de la población sino por que todos estamos en riesgo de padecerlas.

ATENCIÓN A LA DIVERSIDAD:

La atención a la diversidad constituye una de las principales aspiraciones de la educación  obligatoria y uno de los principios generales que la LOGSE establece.

Pretende que la intervención educativa se ajuste gradualmente a las diferencias individuales en cuanto a valores, expectativas personales, autoconcepto, estilos de aprendizaje, intereses, motivaciones, capacidades, ritmos de aprendizaje... del alumnado.

La diversidad es una característica de la conducta y condición humana que se manifiesta en el comportamiento y modo de vida de los individuos, así como en sus modos y maneras de pensar, circunstancia esta que se da en todos los niveles evolutivos de la vida y en todas las situaciones, aun sin dejar de tener presente que cada individuo presente una estabilidad en su conducta, que le da coherencia a su actuación personal a nivel de actuaciones externas y de desarrollo interno personal. Esta diversidad tiene amplia repercusión en las aulas, puesto que en ese escenario educativo se dan de forma continua y permanente manifestaciones de la diversidad de los alumnos que las conforman.

La diversidad se manifiesta en el ámbito educativo y que tiene su origen en factores diversos, derivados de factores sociales, económicos, culturales, geográficos, étnicos y religiosos, así como de las diferentes capacidades intelectuales, psíquicas, sensorial y del rol sexual de los sujetos. Si bien estas diferencias han existido siempre no han sido tenidas en cuenta por el sistema educativo vigente en cada época y por los maestros y/o profesores que impartían enseñanzas en cada momento.


LA DIVERSIDAD COMO REFERENTE EDUCATIVO:

 El Título V de la Ley Orgánica 1/1990 de 3 de octubre sobre la Ordenación General del Sistema Educativo, desarrolla y amplía el concepto de compensación de las desigualdades en la educación, abarcando a toda la población escolar, estableciendo los mecanismos necesarios para evitar las desigualdades que distorsionan el desarrollo y progresión escolar de determinados alumnos a causa de su situación económica, social y/o por la dispersión geográfica de los lugares donde habita. El concepto de atención a la diversidad está enraizado con el concepto de necesidades educativas especiales (NEE), que hace referencia al alumno que presenta algún problema de aprendizaje a lo largo de su escolarización y más específica y mayores recursos educativos de los necesarios para su edad que demanda una atención (Marchesi y Martín, 1991).

Decir que un alumno tiene necesidades educativas especiales es una forma de expresar que necesita ayuda pedagógicas y servicios específicos. Esa necesidad puede ser transitoria o permanente, o referirse a determinadas áreas y a otras no. Las medidas de atención a la diversidad son medidas de individualización de la enseñanza que deben procurarse en una enseñanza adaptativa.

Existen diferentes medidas de atención a la diversidad como un currículo abierto y flexible, las intenciones educativas, una amplia gama de campos del conocimiento, criterios de evaluación amplios y flexibles La evaluación contínua e integradora, la optatividad en la E.S.O, las adaptaciones, permanencia de un año más en un ciclo o curso, programas de Diversificación Curricular.

Se enmarcan dentro de una concepción de currículo como instrumento abierto y flexible, que permite su adaptación a las condiciones de un centro, de un grupo e incluso de un alumno o alumna.

ADAPTACIONES:

- Adaptaciones de acceso al currículo: Modificaciones que compensen dificultades para acceder al currículo tales como dificultades de acceso físico (que requieren medidas de adaptación en los espacios, mobiliario, recursos didácticos, etc) o dificultades en la comunicación (que requieren en ocasiones la utilización de sistemas y códigos distintos o complementarios del lenguaje oral).
- Adaptaciones curriculares: Modificaciones en los propios elementos curriculares (objetivos, contenidos, métodos pedagógicos y criterios de evaluación).Según el grado de ajuste del currículo podemos hablar de:
- Adaptaciones no significativas: Modificaciones que suponen ajustes poco importantes del currículo escolar que no eliminan enseñanzas mínimas.
- Adaptaciones significativas: Modificaciones de los contenidos básicos de las diferentes áreas curriculares, que afectan a los objetivos generales y a los respectivos criterios de evaluación de dichas áreas y al grado de consecución de las capacidades correspondientes de la etapa.


LA ESCOLARIZACIÓN DEL ALUMNADO CON NECESIDADES ESPECIALES:

La Ley Orgánica de Ordenación General del Sistema Educativo (LOGSE) entró en vigor el 3 de octubre de 1990. Esta ley presta una particular atención a quienes se encuentran en situación de desventaja, y convierte la atención a la diversidad en uno de sus ejes.

Habla de personas con necesidades especiales, en lugar de inadaptadas o minusválidas. Por «necesidades especiales» entiende las de aquellos alumnos que precisan, temporal o permanentemente, otras ayudas, además de las pedagógicas que necesita todo el alumnado. Se considera que tienen necesidades educativas especiales.

El Real Decreto 696/1995 de 28 de Abril de ordenación de la educación de los alumnos y alumnas con necesidades educativas especiales, regula la escolarización y establece las medidas necesarias para garantizar una educación de calidad para todos ellos, determina los recursos, medios y apoyos complementarios necesarios y potencia la participación de los padres y madres en la toma de decisiones educativas de sus hijos, establece que los alumnos y alumnas con necesidades educativas especiales asociadas a sobredotación intelectual, a discapacidad psíquica, sensorial o motora, y aquellos que precisan de compensación educativa por estar en una situación social o culturalmente desfavorecida se escolaricen, con carácter general, en los centros y programas ordinarios.

El Decreto establece que la atención educativa especial comenzará tan pronto como se advierta su necesidad. Los alumnos con necesidades educativas especiales serán escolarizados en centros y programas ordinarios. Sólo cuando sus necesidades no puedan ser satisfechas adecuadamente, lo serán en Centros de Educación Especial. La escolaridad estará sujeta a un seguimiento continuado. El MEC promoverá la creación de servicios escolares en los centros hospitalarios y de rehabilitación.

- Discapacidad psíquica, sensorial o motora: En los centros de educación especial se escolarizan exclusivamente los alumnos y alumnas con necesidades educativas asociadas a condiciones personales de discapacidad asociadas a retraso mental severo o profundo, a plurideficiencias o a trastornos graves de personalidad, cuando en la evaluación psicopedagógica se considera que sería mínimo su nivel de adaptación e integración en un centro ordinario y va a requerir adaptaciones muy extremas en prácticamente todas las áreas del currículo.

La respuesta educativa que se debe proporcionar a los alumnos con necesidades educativas especiales no debe centrarse únicamente en sus características propias sino en la organización del centro y del aula adaptando objetivos, contenidos, criterios de evaluación y metodología general a sus características singulares.

- Educación Compensatoria: La Educación Compensatoria está destinada a alumnado con necesidades educativas asociadas a situaciones sociales o culturales desfavorecidas.

Se desarrolla en los centros de Educación Infantil, Educación Primaria y Educación Secundaria que escolarizan grupos significativos de alumnado perteneciente a minorías étnicas y/o culturales y a otros grupos de alumnado en situación de desventaja.

- Sobredotación Intelectual: Se necesitará una evaluación psicopedagógica previa que será competencia del equipo de orientación educativa y psicopedagógica o del departamento de orientación del centro docente y en la que participarán los profesionales que se ocupan de los procesos de enseñanza y aprendizaje de los alumnos implicados.

La educación especial, modalidad diferenciada e interdisciplinaria del sistema escolar, es la encargada de velar por el cumplimiento del principio de igualdad de oportunidades para acceder a aprendizajes de calidad de aquellos alumnos y alumnas con algún tipo de discapacidad, ya sea sensorial, motriz o intelectual, que presentan necesidades educativas especiales, y que reciben las ayudas y recursos especiales, ya sea de forma temporal o permanente, para facilitarles avanzar en el logro de los aprendizajes establecidos en el currículum escolar, en el contexto educativo que les corresponda.

Todos los alumnos tienen necesidades educativas individuales propias y específicas pero no toda necesidad individual es especial. La mayoría de las necesidades individuales pueden ser atendidas por el profesor o profesora del curso pero en algunos casos, determinadas necesidades individuales requieren poner en marcha una serie de ayudas, recursos y medidas pedagógicas especiales o de carácter extraordinario, distintas de las que requieren habitualmente la mayoría de los alumnos. Se puede hablar de necesidades educativas especiales, para referirse a «aquellos alumnos que presentan dificultades de aprendizaje o desfases en relación con el currículum que les corresponde por edad y que requieren para ser atendidas, medios de acceso al currículum, adaptaciones en el currículum mismo, y/o una atención especial a la estructura social y clima emocional en el que tiene lugar el hecho educativo» (Warnock, 1979).

Se pretende que el sistema educativo iguale las oportunidades de niños, y jóvenes para acceder a mejores aprendizajes, y a disminuir la exclusión escolar, potenciando su participación en el mismo proceso educativo con sus iguales.

 

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