Por qué no entendemos lo que leemos

Por qué no entendemos lo que leemos

Ultima actualización hace 836 días por Enrique Rubio

Por qué no entendemos lo que leemos

Leer no solo consiste en juntar palabras,
ser un buen lector es más difícil de lo que
parece. La investigadora de Harvard
Paola Uccelli, de 46 años, ha dedicado
toda su vida a analizar por qué algunos
estudiantes no son capaces de entender
los textos técnicos, una destreza de vital
importancia para el éxito académico y
laboral. Tres parecen ser los factores
principales: el desconocimiento de los
profesores, que asumen que los alumnos
se familiarizan con ese tipo de lenguaje de
forma natural y no guían las lecturas; la
ausencia de actividades extraescolares,
que potencian el aprendizaje de vocabulario no coloquial; y la falta de diálogo entre padres e hijos.

 

¿Por qué es tan importante el lenguaje cuando la demanda de
profesionales está cada vez más ligada a las ciencias, la tecnología, las
matemáticas y la ingeniería?

Los estudiantes de hoy tendrán que adaptarse
a las profesiones del futuro que aún no existen, apunta Uccelli, y el
aprendizaje autónomo es clave. Quien no domine el lenguaje estará
limitado y no será capaz de transformarse y cumplir con las exigencias del
mercado, opina.

 

“Se cree que el lenguaje se adquiere hasta los cinco años, pero nuestra investigación ha demostrado que la adolescencia es una etapa clave para asentar estructuras gramaticales complejas”, explica Uccelli. Durante el último lustro ha evaluado, junto a un equipo de seis investigadores de Harvard Graduate School of Education, las destrezas de comprensión lectora y capacidad de expresión de 6.000 estudiantes de 9 a 14 años de Estados Unidos y de 850 de Chile. Una de las principales conclusiones del estudio, que todavía está en marcha, son las “enormes” diferencias individuales entre alumnos de la misma clase.

 

En España, la comprensión lectora es una de las carencias más señaladas
por los expertos. El último  informe PISA, la evaluación de la OCDE que
mide los conocimientos de los alumnos de 15 años en 65 países, dejó a
España en el puesto 31 con 448 puntos. La media se sitúa en 496

Uno de los inconvenientes de no procesar bien los textos académicos es la desconexión de los alumnos
con las tareas escolares. “No solo se descuelgan, sino que más adelante pueden tener problemas en su
acceso a la universidad. Tienen que tener conciencia desde el principio de que los textos tienen
diferentes estructuras; deben saber reconocer, por ejemplo, un texto comparativo”, añade.

Otro de los factores que, según Paola Uccelli, influyen en la comprensión
lectora es la falta de interacción con los padres. No se trata de hablar sobre
temas cotidianos como la comida, sino sobre ideas que requieran un
lenguaje más preciso. “Por la prisa, las conversaciones en casa se resienten
o no tienen lugar. La interacción con adultos es necesaria, los niños se
benefician del lenguaje que escuchan”, destaca la investigadora.


En 2012, la estadounidense Shirley Brice Heath, profesora de lingüística de
la Universidad de Stanford, , publicó un estudio que aseguraba que de los
89 minutos de media que los jóvenes estadounidenses de 14 años pasaban
conversando con sus padres en 1979, se había pasado a solo nueve minutos
en 2009.

 

Según una encuesta de Pew Research Center, un think tank sobre tendencias en Estados Unidos con
sede en Washington, las familias acomodadas se rigen por calendarios , sus hijos tienen las tardes
repletas de actividades extraescolares como ballet o fútbol y los progenitores dedican tiempo a leer
con sus niños. En cambio, los niños de las familias con menos recursos, suelen pasar su tiempo libre
en casa o en la de otros familiares; disponen de menos tiempo y recursos para dedicar a sus hijos y
ello puede conllevar que estén menos preparados para la escuela y el trabajo.


En su libro Unequal Childhood: class, race and family life, la profesora de sociología de la
Universidad de Pennsylvania  Annette Lareau señala que mientras los padres de clase media intentan
que sus hijos desarrollen sus habilidades con una supervisión férrea y con actividades programadas,
los de clase obrera les dan mayor independencia y tiempo libre para el juego porque creen que se
desarrollarán de forma natural. Mientras los hijos de las familias más humildes son más felices y más
independientes, los de las más pudientes esperan que sus padres les solucionen los problemas, pero
desarrollan más habilidades para manejar la burocracia y tener éxito académico y laboral. La
desigualdad también afecta a la comprensión lectora.